Fucking John Constable

Entre el siglo XVIII y principios del XX pareció consolidarse en el contexto cultural europeo una estética helenista que hundía sus raíces en el pasado clásico a través de sus temas, afectos y placeres. Revisiones del arte renacentista, pervivencia de lo clásico a través de la Academia, representaciones que se basaban en temas mitológicos, pedagogía homosexual griega revisitada o exaltación de las amistades homosociales. Y por supuesto el paisaje como recuerdo, como pulsión de una Edad de Oro perdida, como una Arcadia siempre floreciente donde los pastores y los dioses exhibían sin pudor sus cuerpos y deseos; obvio precedente de un proto-paisajismo del cruising. 

 

Fucking John Constable utiliza ese paisaje connotado, escenario donde sólo unos pocos entienden pulsionalmente lo que allí podría ocurrir, para hablar literalmente del amor romántico. Noción ésta que no sólo definía una estética, sino también una estructura habitable de afectos y miradas hacia ideales sublimes modernos. Pintura sobre cristal, ladrillos lanzados con furia al cielo, playback y una serie de dispositivos violentos que incitan a devastar lo contemplado, plantean la paradoja de una homogeneidad entre el objeto de visión y lo visto. El extrañamiento de los lugares transitados-asumidos y el terrorismo cotidiano como únicos medios de supervivencia ante la rabia desmedida de un sentir romántico frente a #lavida #lasoledad #elarte. Una deuda de amores apolíneos que ahora encuentra la desolación, la ruptura y el desencanto entre los cristales rotos de esa jodida ventana desde donde mirábamos el paisaje.

Fucking Jonn Constable, 2017: video performance, tiempo variable

Serie abierta de video acciones realizadas con cámara go pro, consistentes en correr en dirección a la línea del horizonte y lanzar un ladrillo al cielo.

f*** day, 2017: cristal templado, ruedas, mantas, cincha, madera y machete zombie killer,

medidas variables (mesa: 200 x 40 cm.)

f*** nigth, 2017: óleo y pintura en spray sobre cristal templado, adoquines y lucero del alba,

26 x 140 x 55 cm: